Por qué Argentina fue campeón mundial

Argentina's players celebrate on board a bus with a sign reading "World Champions" with supporters after winning the Qatar 2022 World Cup tournament as they tour through Buenos Aires' downtown on December 20, 2022. - Millions of ecstatic fans are expected to cheer on their heroes as Argentina's World Cup winners led by captain Lionel Messi began their open-top bus parade of the capital Buenos Aires on Tuesday following their sensational victory over France. (Photo by TOMAS CUESTA / AFP) (Photo by TOMAS CUESTA/AFP via Getty Images)

Pasaron ya varios días desde que la selección argentina ganara su tercera Copa del Mundo en Qatar, y eso, luego de haber estado allí cubriendo el certamen, nos permite un análisis más frío para destacar los rasgos más significativos del éxito albiceleste.

1- Capacidad de resiliencia: Pocas veces en la historia de los campeones mundiales, un equipo pudo sobreponerse a tantos golpes. Antes de comenzar el torneo, se lesionó Giovani Lo Celso, el protagonista del Plan B si Lionel Messi se encontrara marcado, o fuera de la cancha, para tener la pelota y hacerla jugar. El entrenador Lionel Scaloni tuvo que improvisar, muy cerca del debut, otra idea. Luego, debut con la que fue, acaso, la peor derrota argentina en la historia de los mundiales ante Arabia Saudita, justo el día en el que, con sólo no perder, podía alcanzar el récord de 37 partidos invicto que estaba (y sigue estando) en manos de Italia. No sólo Argentina se recuperó, sino que en apenas dos partidos más, terminó ganando el grupo. Luego, en cuartos de final, ante Países Bajos, ganaba 2-0 y le empataron 2-2 en la última jugada de un descuento de diez minutos. Dominó ampliamente los treinta minutos del tiempo suplementario, metió un remate en el palo en la última jugada, tuvo seis ocasiones de gol, pero debió ir a los penales, donde, de todos modos, se impuso. En la final ante Francia, otra vez 2-0 arriba y siendo superior por 79 minutos, pero tuvo que ir al alargue, donde se imponía 3-2, le empataron 3-3 y de todos modos, se impuso en los penales.

2-  Riqueza táctica para afrontar los partidos: El entrenador, Lionel Scaloni, planteó los siete partidos con hasta siete esquemas tácticos distintos, de acuerdo al rival y a la ocasión. Ante Países Bajos llegó a colocar un quinto defensor, con la entrada de Lisandro Martínez para sumarse a la habitual defensa de cuatro. A veces marcó con tres en el fondo y cinco volantes. En la final, jugó con dos delanteros de punta porque Ángel Di María, por la izquierda, hizo daño a un Jules Koundé que no siente la banda porque es, naturalmente, un defensa central. En la variedad estuvo parte del éxito. Nunca se estancó. En el debut arrancó con un 4-3-3, con Alejandro Gómez por la izquierda y Di María por la derecha. Nunca se casó con un esquema.

3- Un entrenador cercano a los jugadores pero firme en sus convicciones: Scaloni probó que se puede estar muy cerca de los jugadores en el día a día, llorar con ellos, como en el momento de ganar la final a Francia, reírse o dejarles el protagonismo, pero cuando hay que tomar decisiones fuertes, lo hizo. Le tuvo que explicar a uno de sus jugadores-base, Lo Celso, que si no estaba bien, era más importante su salud y que le dejara su lugar a un compañero y no lo incluyó en la lista definitiva de 26. Ya a Nicolás González y a Joaquín Correa los reemplazó en la última semana, pese a estar ambos en la lista, porque no los veía bien físicamente. Después de la derrota ante Arabia Saudita en el debut, hizo varios cambios. Se consolidó Julián Álvarez como atacante, y entraron (para ya no salir) Enzo Fernández y Alexis Mac Allister.

4- Un muy buen cuerpo técnico: Fueron muy criticados por su falta de experiencia, pero Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala fueron importantísimos como complemento de Scaloni y además, con humildad y perfil muy bajo. Le preguntaron a Aimar, jocosamente, por qué siempre vestía de buzo (chándal). La respuesta fue que ellos sabían que para los argentinos, esa ropa era muy cara y que muchos sólo la podían comprar pagándola en cuotas, entonces ¿Cómo no la iban a lucir con orgullo? Eso fue, de alguna manera, ponerse en el lugar de los hinchas, algo que no se había visto en equipos albicelestes anteriores en los últimos años.

5- Un gran crack pero a su vez, enfocadísimo en ganar el Mundial y líder positivo: Lionel Messi demostró, a los 35 años y en su quinto Mundial (que acaso no sea el último que dispute) que llegaba maduro como nunca, cada vez más inteligente con el balón sin necesidad de correr tanto, manejando los tiempos, y con la idea de disfrutar el Mundial para luego poder transmitirle esa pasión y ese placer a sus compañeros. El resultado fue óptimo. Un Messi líder sin necesidad de gritar, con gestos lo suficientemente claros como para que no quepan dudas, que supo llevar de la mano a una generación de jugadores más jóvenes.

6- Un equipo que jugó para el genio: Aún teniendo un genio como Messi, la selección argentina fue un equipo. Sólido, compacto, con un arranque a buena velocidad en el medio por el cambio de ritmo de Rodrigo de Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, la visión global de Messi, y el desequilibrio de Julián Álvarez y Ángel Di María arriba. Por fin, el equipo argentino tuvo un esquema que respaldara al genio y no como antes, que dependía de él para todo.

7- Un notable arquero:  Se suele decir que para salir campeón hace falta tener un gran arquero y Emiliano “Dibu” Martínez es el mejor guardameta que tuvo la selección argentina desde Ubaldo Fillol en los Setenta/principios de los Ochenta, pasando, acaso, por Luis Islas en los Noventa como único eslabón. Martínez fue fundamental en los penales pero también en extraordinarias tapadas en momentos clave como contra Australia  en octavos, Países Bajos en cuartos y Francia en la final. Con una completa seguridad en sí mismo, Martínez pasa ahora a la consideración mundial cuando ya brillaba (para los que lo seguían continuamente) en el Aston Villa en la Premier League.

8- La aparición de figuras rutilantes en el momento justo: A pocos días para comenzar el Mundial era impensable que Fernández, Mac Allister o Álvarez se convirtieran en estrellas de este calibre, pero así fue. En pocos minutos pasaron a ser fundamentales para el equipo y su cotización ahora está por las nubes.

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9- Respetar la estética del juego: La selección argentina nunca ganó de casualidad. Incluso, imponiéndose dos veces por penales, siempre dio la sensación de ser superior a sus rivales y a que debió sufrir demasiado para ganar lo que le hubiera correspondido en el juego. Salvo en la derrota inicial ante Arabia Saudita (que también empezó ganando y le anularon tres goles por detalles del VAR), siempre fue arriba en el marcador en sus partidos, lo que es bastante indicativo. Pocas veces se vio una final con tan claro dominio como el argentino sobre Francia por 79 minutos y jugando un fútbol de alto vuelo, igual que ante Croacia en semifinales.

10- El azar también juega su porcentaje: No es decisivo, pero que vayan quedando en el camino potenciales rivales de nivel, ayuda mucho. Sorpresivamente, Dinamarca, señalado como muy posible rival en octavos, quedó eliminada por Australia. Brasil, posible rival en semifinales, fue eliminado en cuartos por Croacia. Inglaterra y España fueron eliminadas en la otra llave, y Alemania y Bélgica no pasaron de la fase de grupos. Claro que Argentina tiene poco que ver con esto, pero una cuota de suerte siempre es necesaria para ganar un gran t